Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como paz

¿Dónde está tu corazón?

¿Dónde está tu corazón? Preguntaste ayer Señor Lo olvidé en algún lugar Dije yo con malestar ¿Dónde está tu corazón? Me volviste a preguntar Ya no pude responder Entendiste mi pesar Sobre toda cosa guardada guarda bien tu corazón ¿Dónde está tu corazón? Más valioso es que el oro ¿Dónde está tu intención? ¿Dónde está tu tesoro? Ponlo en un lugar seguro De eso depende tu futuro Fui y busqué mi corazón Olvidé lo que era amar Tú soplaste vida en mí Y mi ser volvió a vivir Te entrego mi corazón Borra el mal que haya en él Puro y limpio quiero ser Y dedicarlo para Ti No lo dejaré bajo el sol Ni bajo la tempestad No lo entregaré porque sí Cuidaré lo que en él habrá ¡Vida eterna brotará!

Bienaventurado serás

Si quieres amar la vida y bendición en cada día debes dejar ya todo el mal cambiar el odio por la paz Porque los ojos del Señor están sobre quienes son justos y sus oídos sólo escuchan la oración de los rectos Pero si por causa de la justicia Algún mal te acontece No te detengas, sigue y lucha Da honra a quien lo merece Bienaventurado serás Si no das mal por mal Y tu guardas la paz Bienaventurado serás Si tienes compasión Y buscás bendición Bienaventurado serás Y aunque todo parezca ir mal Da gracias a Dios en tu corazón. (Con base en 1 Pedro 3:8-15)

Canto del que al fin duerme

La noche es una taza fría de café, Satanás es una taza de pura noche, Es su palabra engañosa El rumor de la madrugada, Una mano que tiembla, El peso de la oscuridad Sobre la paz que flaquea. Pero tú, mi Dios, me das reposo, Es tu voz la que calma tanto afán, Tu calor el que alivia esta fiebre, Tu mano la que limpia Este mar de pasión arrogante, Y me da esperanza para dejar De andar jugando con la muerte. Es que la noche trae calma aparente, Pero es un río calmado que fluye Llevando en sus aguas el olor fétido De la mentira y el arrebato De aquel valiente que cae lentamente En las garras de un enemigo vencido. Soy nada cuando me acuesto solo, pero estando en tu mano tengo todo. No quiero pelear más Padre. Ayúdame ahora y guárdame, Llena de paz mi corazón débil, Para qué en ti pueda yo ser fuerte. Que el sueño caiga sobre mí Y no vean más mis ojos, Aquel demonio que habita En la rabia turbia Del pobre que nunca duerme.