Empecemos...
Primero: Empecemos sin nada. Entreguémoslo todo. Acabemos con nosotros mismos, de una vez por todas, deshagámonos de las culpas, las deudas morales, finiquitemos la pena, la angustia, el rencor. Saquemos al viento las cartas, dejemos que todo se vaya, que vuele y se aleje y se extinga. Que se acabe la esperanza, pero la rezagada, la del pasado, la que nos ata a lo que no vuelve. Que se acaben las cajas, los papeles guardados, las facturas, las cartas, lo que nos vincula a los muertos. No se acaban las ideas y el valor del amor trasciende muta, cambia, se transforma, y de una nueva forma lo que tiene que ser inevitablemente nace. Empecemos sin nada, reset: todo nuevamente a cero. Que no hayan excusas, ni cadenas, ni lastres. Segundo: Y que cuando ya no haya algo, cuando todo sea nada, cuando nada sea viejo, y todo sea nuevo nuevamente, que cuando todo termine y empezar sea lo único que importe, entonces, que Dios llegue, que Dios venga de una v...