Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como eternidad

Empecemos...

Primero: Empecemos sin nada. Entreguémoslo todo. Acabemos con nosotros mismos, de una vez por todas, deshagámonos de las culpas, las deudas morales, finiquitemos la pena, la angustia, el rencor. Saquemos al viento las cartas, dejemos que todo se vaya, que vuele y se aleje y se extinga. Que se acabe la esperanza, pero la rezagada, la del pasado, la que nos ata a lo que no vuelve. Que se acaben las cajas, los papeles guardados, las facturas, las cartas, lo que nos vincula a los muertos. No se acaban las ideas y el valor del amor trasciende muta, cambia, se transforma, y de una nueva forma lo que tiene que ser inevitablemente nace. Empecemos sin nada, reset: todo nuevamente a cero. Que no hayan excusas, ni cadenas, ni lastres. Segundo: Y que cuando ya no haya algo, cuando todo sea nada, cuando nada sea viejo, y todo sea nuevo nuevamente, que cuando todo termine y empezar sea lo único que importe, entonces, que Dios llegue, que Dios venga de una v...

La eternidad, siempre

Está la eternidad, siempre cuando pienso en esto o en lo otro que quiero la eternidad confirma o reiventa mis necesidades, reafirma y prioriza todo, porque siempre está cuando pienso en todo, cuando propongo algo, cuando busco, siempre, la eternidad es la meta, el propósito de todo, alcanzar la eternidad, no con fanatismo desenfrenado, sino como la única razón de ser. Está la eternidad, la vida, el camino, Cristo, presente, porque el hambre no cesa, siempre hay hambre después, cuando todo pasa, todo es insatisfacción, y una sola la esperanza, cuando toca caminar, ver siempre al frente, extendiendo las manos, con ganas, sin prisa, seguro y valiente, todo, en todo, la eternidad, la transformación final en aquello que ya no muere. No hay reposo que valga, si todo reposo no conduce al reposo anunciado, a un despertar final, al sonido de la trompeta, al llamado de los santos y justos, al revestimiento de la luz, de la incorporación gloriosa, donde fin...